Wednesday, July 13, 2005

Vachè un día le comentaba, borracho, a su mejor amigo: "Me di cuenta de que el arte es una idiotez". Al otro día se voló la cabeza con una escopeta doble caño, una clase de armas rara para la época.

Mi admiradísimo Guy de Maupassant, en cambio, intentó volarse la tapa de los sesos pero no solamente no se murió, sino que al notarlo fue corriendo a la habitación de su mayordomo gritándole "¡Soy inmortal! ¡Soy inmortal!". Tras eso intentó demostrárselo al criado cortándose las venas de la yugular, y cuando lo hizo, según palabras del criado, la sangre no fluía, no salía de su piel por mucho esfuerzo en cortar la garganta que se hiciera. Ese día el alumno de Flaubert dejó de escribir para siempre. En todo Paris la gente se burlaba de él, incluso publicaban notas en los diarios apodándolo "el Inmortal Maupassant". Un día Guy decidió escribirle una carta al papa Leon XIII pidiéndole la construcción de tumbas para inmortales, las cuales en vez de perecer bajo la tierra lo harían bajo el agua. Como él no pensaba escribir nunca más, le dictó la carta a su amigo Lonet.

Pedro Garfias declaró en una carta: "Dejo de escribir porque me di cuenta, a mis 53 años, de que nunca quise ser poeta. Yo quiero ser poema".

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